Bueno, pues se acabó la Navidad, esa curiosa época que empieza con la lotería y se acaba con los Reyes y en la que todos nos queremos mucho, comemos, bebemos y gastamos como si se fuera a acabar el mundo.
Yo no soy muy amigo de las teorías conspirativas, aunque reconozco que algunas son divertidas, como esa de que el hombre no ha llegado aún a la luna. Por ahí circula una de que la lotería es un bulo y que realmente no le toca a nadie, que los que salen en los telediariarios son actores y que todo está preparado. Lo curioso de este año es que el día siguiente al sorteo fue noticia que a una chica, a la que le había tocado la lotería, le habían robado el décimo. La pobre aparecía en todos los boletines del día enseñando el bote de lápices, junto a la caja registradora de un bar, del que le había desaparecido. A mí esto me pareció un poco raro, ¿no será que alguien descubrió el timo y hubo que improvisar rápidamente un plan B? ¿Alguien conoce a alguien que le haya tocado la lotería? ¿Dedicará Iker Jiménez algún programa a este gran bulo de la lotería?

Yo creo que las navidades son las fiestas más resacosas de todas, por la cantidad de excesos que se cometen. Entre los múltiples efectos colaterales, como el de los kilos de más, está el de llegar la víspera del cole con unos niños absolutamente descontrolados de horas y de mimos. A ello han contribuido notablemente los abuelos y los tíos, especialmente los tíos, esos seres que no sólo les consienten de todo, como los abuelos, sino que además les enseñan picardías que no enseñarían a sus propios hijos.

¡¡Feliz 2008 a todos!!