sábado, 15 de diciembre de 2007

Plaza de San Marcos, 15 de diciembre

Hoy Andrés aprendió a montar en bici, teníais que haber visto su cara de “¿Soy yo el que está haciendo esto?”

sábado, 8 de diciembre de 2007

Los otros

Tendemos a pensar que todos nos movemos según las mismas normas de sentido común. Sin embargo, no es así. Entre nosotros hay unos seres que actúan según sus propias necesidades, sin tener en cuenta a los demás, y hacen cosas, que a muchos nos harían poner rojos como tomates, con una naturalidad absoluta. Se diría que son los amos de la calle, son “Los otros”. (dedicado a Leo: ya que no nos atrevemos a decirles nada al menos nos reímos un poco)Y estos son sólo unos pocos ejemplos.

sábado, 1 de diciembre de 2007

El profe de música

Un día me dijo mi hija que a su profe de música le gusta mucho mirar por la ventana y que les van a cambiar de aula pero que a su profe no le gusta porque, aunque es más nueva, la ventana da al patio. Otro día, cuando íbamos a la escuela de música, viendo al lado el bosque de grúas y edificios que están levantando para hacer el nuevo barrio de La Lastra, me dijo: “dice mi profe que están estropeando todo esto, que antes era muy bonito”. Y yo creo que tiene toda la razón, tiene que haber otra forma de hacer las cosas. Me cae bien el profe de mi hija.

domingo, 25 de noviembre de 2007

Justiciero

Ayer por la mañana alguien pisó una caca de perro (supongo que era de perro) y decidió compartirla con todos los vecinos de mi portal. La repartió cuidadosamente en todos los escalones de al lado del ascensor. Por la cantidad hallada y la diferencia entre los primeros y últimos escalones, deduje que, quién fuera, se había ido para casa con el zapato bien limpio. Además, concluí que se trataba de un zapato no deportivo, sin surcos, porque a penas había trocitos en el tramo horizontal. Decidí salir a la calle para ver si encontraba el origen de todo eso, pero enseguida pensé que había visto mucho CSI, así que me fui para casa. Además, ¿Qué hago si doy con el “delincuente”?. A veces me gustaría ser un tipo duro, justiciero, así tipo Horatio el de CSI, o un poco más macarra, como el de un día de furia: “¡¡Quiero un hamburguesa como la de la foto!!”.

domingo, 18 de noviembre de 2007

Correo comercial

El otro día llamaron al timbre, cogí el telefonillo y alguien dijo: “Correo comercial”, y yo abrí. Nada más colgar pensé “pero, ¿Por qué he abierto?”. Esto me ha pasado cientos de veces. No se por qué pero cuando oigo “correo comercial” mi dedo salta, como si estuviera sujeto a un resorte, hasta el botón de abrir. Me he planteado si simplemente abro la puerta siempre, digan lo que digan. Pero no. Por ejemplo, si me dicen: “¡Manolo!” me sale algo así como “me parece que se ha equivocado”, o si dicen “abreee” yo contesto “¿Quién eres?”. Y lo peor de todo es que sé que la próxima vez será igual.

jueves, 25 de octubre de 2007

viernes, 28 de septiembre de 2007

Fin de semana cicloturista en la Sierra de Francia


El fin de semana fue perfecto: el clima, el paisaje y la compañía. El día empezó con la sorpresa de la visita de Juan Antonio que, aunque no pudo acompañarnos los dos días, estuvo con nosotros toda la mañana del sábado (hasta Fuenterroble). Ya en el pantano de Santa Teresa nos salimos de la carretera y continuamos por caminos de tierra hasta Fuenterroble, esto sí que era una novedad. Salamanca guarda muchas sorpresas para aquellos que se animan a salir de las carreteras principales. Después de comer algo y despedir a Juan Antonio, continuamos hasta los Santos. Allí han hecho un centro de interpretación del granito que no conocíamos. Es un sitio con un aspecto irreal, la colocación de las moles de granito recuerdan a las estructuras megalíticas como las de Stonehenge. La bajada desde los Santos hasta los puentes del Alagón es espectacular. Han arreglado la carretera y está cubierta de arena, de hecho parece un camino. Esto hizo que bajáramos con cuidado ya que la pendiente es pronunciada y un frenazo un poco fuerte nos podía hacer caer. La temperatura era ideal, el cielo despejado, los viñedos cargados de uvas y no recuerdo haber encontrado ningún coche en toda la bajada hasta San Esteban. Ya en los puentes del Alagón descansamos un rato porque sabíamos lo que nos esperaba, íbamos a estar toda la tarde subiendo hasta La Alberca. La subida hasta Miranda del Castañar la hicimos de un tirón, era más suave de lo que la recordábamos. Tal vez era porque habían arreglado la carretera. En Miranda paramos a visitar otro centro de interpretación que han hecho a las afueras del pueblo, en este caso sobre fuentes grandes. Después empezamos a subir a Mogarraz y La Alberca. Aquí la subida era tan dura o más de lo que recordábamos. Los dos últimos kilómetros hasta Mogarraz se alargaron tanto que parecía que no íbamos a llegar nunca. Las piernas ya empezaban a notar el esfuerzo de todo el día. A las seis y media por fin llegábamos a La Alberca. El pueblo tenía ambiente de sábado: mucha gente por la calle, puestos de turrón, tiendas abiertas,..y nosotros con el subidón de haberlo conseguido.
El domingo amaneció soleado y prometedor. El sillín estaba un poco más duro que el día anterior y las piernas no estaban para muchas alegrías pero había que volver a casa. Decidimos volver por Cristóbal, nos pareció que la subida sería más suave que la de Los Santos y además nos apetecía volver por otro sitio. Bajamos los 12 kilómetros de La Alberca a Miranda como un exhalación ¡Con lo que nos había costado subirlo el día anterior! Aquí se cumple perfectamente el principio de conservación de la energía, o como dice Nacho, para bajar todos los Santos ayudan. La subida del río Francia a Miranda fue el primer tanteo de piernas y después más bajada hasta el Alagón. Iniciamos la subida a Cristóbal muy serios ¿seremos capaces?. La subida fue larga y dura, tuvimos que hacer tres paradas para descansar pero finalmente llegamos. El caso es que a pesar de lo dura que fue la subida decidimos no parar y continuar hasta Valdelacasa para comer allí. La carretera era un rompepiernas y los 12 Km se hicieron muy largos. Después de comer la vida se ve de otra manera y además estábamos en nuestro terreno. En Guijuelo volvimos a los caminos: Pizarral, Montejo, La Maya… y finalmente Alba. En total unos 200 Km.